Quién soy

Me llamo Gabriel y soy de Barcelona, aunque crecí en Andorra y aunque ahora vivo en un municipio cerca de Barcelona (Montgat). De pequeño quería ser abogado, político y escritor y ahora quiero ser abogado, presidente, escritor y traductor. Ahora estoy estudiando el grado en Traducción e Interpretación (catalán, español, inglés y chino mandarín) de la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB), pero en 2012 empecé el grado en Estudios de Asia Oriental (itinerario de chino mandarín), aunque solo cursé dos años (la mitad) del grado. Cuando acabe TeI me toca estudiar Derecho, así que no sé si la acabaré algún día. Probablemente no. Después de cuatro años horneando pan y pastas y haciendo cafés y tés por fin me voy a estudiar fuera. Estudiaré en la Peking University (PKU) a partir del mes de septiembre de este año, 2016, hasta mediados de 2017.

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Este de aquí soy yo. En la puerta detrás de mí había un cartel de lavabo pero lo he sacado con Photoshop

Me gusta leer, pero leo MUY despacio (mucho), así que me tiro semanas para acabarme un tríptico de 200 páginas. Me gusta leer un poco de todo (aunque hay géneros que no me gustan, obviamente), y no soy mucho de un autor en concreto, aunque mi corazón es de Oscar Wilde y El retrato de Dorian Gray De Profundis son como una Biblia para mí. Y mi alma pertenece a Haruki Murakami y a Kafka en la orilla, After Dark, El fin del mundo y un despiadado país de las maravillas y Los años de peregrinación de un chico sin color. Me gusta John Grisham, aunque digan que es aburrido, repetitivo y para abuelos y George R.R. Martin y Patrick Rothfuss. De aquí me gusta Carlos Ruiz Zafón, pero desde que me sacó El prisionero del cielo con tan pocas páginas, con la letra tan grande y con tapa dura para abultar más me he quedado un poco triste. La insoportable levedad del serPurgaVoces de Chernóbil, El gran Gatsby, Cambios, El niño con el pijama de rayas. Aunque también me gusta la novela juvenil, John Green y Rainbow Rowell y sus dramas. Y vivo por el carpeteo de las novelas de Marian Keyes.

Me encanta el café con bebida de soja sin azúcar, y el con mucho azúcar. Me encanta la crema pero odio la espuma. Soy intolerante a la lactosa y a las malas personas, y mi momento favorito del día es la merienda. Mi brownie vegano con nueces es la cosa que mejor sé hacer, aunque los huevos revueltos con pavo y pimienta negra me salen superbién. Me gusta escribir pero nunca encuentro el momento, así que tengo 20 libretas vacías, muchos bolígrafos nuevos y la app de Evernote llena de párrafos desordenados guardados. Me encantan las postales, las cartas, las notas en post-its o en trozos pequeños de papel, las tarjetas de visita de personas, restaurantes y cafeterías, las guías de los museos y los planos y las entradas, los billetes de autobús, las entradas de cine y de conciertos y las monedas antiguas; todo esto lo guardo en una caja de caudales que creo que reventará en cualquier momento.

En la PKU haré 20h semanales de chino mandarín, y me gustaría coger elective courses sobre política, economía, cultura y educación. Me gustaría poder conseguir el nivel HSK5 al volver de Pekín, acabar el grado con tranquilidad y estudiar Derecho a distancia para, en un futuro, crear mi propia empresa. Me interesan un montón la economía, la política, la sociedad y la cultura de todo el mundo, y creo que el estudio de estas cuatro ramas te da la llave para entender cuál es la historia de cada nación, de dónde viene y adónde va y cómo es su gente. Creo que irme de España y darle una oportunidad a China (y espero que algún día al Reino Unido y a Francia) me ayudará a aprender más del mundo y a crecer. Y seguro que en China también aprendo sobre paciencia.

Me encanta traducir y creo que el concepto que hay detrás de todo el mundo de la traducción y la interpretación, que no es más que hacer llegar a todos lo que unos dicen o escriben, es lo más sincero del mundo. La traducción como concepto, la traducción como proceso o la traducción como resultado, me da igual, me estaría horas escuchando hablar a profesionales sobre el tema. De la traducción entre el español y el catalán me gusta que en Cataluña tenemos un cacao mental muy (mucho) grande, nos liamos mucho, y es todo un reto traducir entre estos dos idiomas. Y de la traducción del chino me gusta el hecho de que, más que traducir, lo que tienes que hacer en ocasiones es reescribir. Dos idiomas tan lejanos con maneras tan distintas de contar las cosas. Es un reto ponerse a traducir un poema o una novela, incluso un anuncio de periódico, pero el proceso es genial. Todavía cometo mil errores porque soy la persona más despistada y descuidada del continente, y uno de mis profesores de traducción (con el que no nos llevamos demasiado bien) siempre me decía que cuando traduzco hago lo que quiero. Pero cuando lo dice no le escucho, mis dos mis matrículas de honor en asignaturas de traducción hacen demasiado ruido.

No sé cómo se hacen las presentaciones, pero esto es un poco quién soy y quién quiero ser, así que supongo que sirve. Siempre quiero escribir poco y acabo escribiendo un libro de la Bíblia, me perdonaréis. Espero que, por lo menos, haya resultado entretenido.

Nos leemos 🙂

G.

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