Vacaciones en el sur: de camino a Nanjing

Día 1: retrasos y camas de piedra

Que me voy a Nanjing.

Llego al aeropuerto con el billete como comprado por el móvil porque en China todo el mundo lo hace todo por el móvil. ¿Y qué se supone que tengo que hacer?¿Enseñárselo a la becaria del check-in?¿En serio? Me dirá que por qué no lo he impreso. Pero es que no he sabido hacerlo, no he sabido ni escoger el asiento, así que ¿cómo quieres que te lo traiga impreso, amiga? Pues no, no me lo pide. Y que no necesita el sms que me han mandado ni nada, solo mi pasaporte. Ah, molt bé, mira, aquí ho tens. No te pareces mucho a la foto, me dice. En chino me lo dice, obviamente. Ya, es que cada día tengo menos pelo. Se lo digo con una estructura gramatical rara, es la que uso cuando digo que cada día hace más frío, y no sé decir calvo, así que digo lo de cada vez menos cabello. No sé si está bien, pero la chica se ríe. Tu chino es muy bueno. Una mentirosa es lo que tú eres. Me da mi billete y me voy a hacer los 1001 controles para llegar a la puerta de embarque. Me hago amigo de una niña de unos cinco años en la cola del control, pero habla chino mejor que yo, así que se cansa de mí bastante rápido. Llego a la puerta de embarque a eso de las 16:30h. El avión sale a las 17:50h, así que espero. Y espero. Y espero. Y paseo. Son las 18:00h y todavía no hemos ni subido al avión. La del mostrador dice que es que no está preparado. Un rato después nos dejan subir. Son las 19:00h y nos dicen que nuestro avión está haciendo cola, que es que hay muchos aviones y no podemos salir. Esto parece El Prat en Semana Santa. O la cola del Bonpreu a las 13:00h. Salimos de 北京首都T3 (Terminal 3 del Aeropuerto Internacional de Pekín-Capital) y Llegamos a 南京禄口T2 (Terminal 2 del Aeropuerto de Nanjing Lukou) a las 21:00h y me quiero morir. Tengo que llegar hasta la parada de 大行宫 (Daxing Gong) en metro, al lado está el Youth Hostel en el que me hospedaré, que se llama 南京奔客青年旅舍(Nanjing Benke Nianqing Lushe; Nanjing Benke Youth Hostel), en 长江路109号A3 R1009 (Calle Changjiang 109 Edificio A Piso 10 Puerta 9) en 玄武区 (Xuan Wu Qu; Distrito de Xuan Wu). Llamo al hostal para decirles que el avión ha llegado cuando ha querido y que llegaré a las tantas. Que no me preocupe, que no hay ningún problema. Pero los chinos del metro sí que parecen tener uno porque no dejan de mirarme y de cuchichear entre ellos.

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Nanjing.

Llego al hostal a las 1000 después de pedir ayuda por la calle dos veces, bajo una lluvia apocalíptica y con los pies que parecen cubos de fregar. La habitación tiene cinco literas, así que en total hay diez camas, pero solo dos están ocupadas. Estaré tranquilito. Hago cuatro amigos en el salón comedor del hostal: una pareja de japoneses que estudian lituano, una mejicana que ha ido a Shanghái a aprender chino y ahora está de vacaciones y un chino de Hubei que estudia Relaciones Internacionales en un programa de intercambio con una universidad en Finlandia y que está aquí pasando las vacaciones. Mañana pasaremos la tarde juntos, quizás. Me voy a dormir y me doy cuenta de que la cama no es una cama, es una piedra con un futón de 3cm de ancho. Horrible. Pero me quedo frito frito en cinco segundos.

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El hostal.

Día 2: la masacre, niebla y murallas vacías

Me levanto a las 7:30h de mi cama de piedra y no me duele nada. Ayer ya me lo había dicho el chico de Hubei, que es que en realidad dormir sobre algo duro es mejor para la columna vertebral. Y yo que pensaba que me levantaría pseudotetrapléjico y con un ataque de vértigo. Pues no. Como una flor de loto, oiga. Me visto y me voy, hoy iré al Museo Conmemorativo de la Masacre de Nanjing (Nanjing Datusha Jinianguan; 南京大屠杀纪念馆). Lo que siento por esta ciudad me obliga a ir allí primero. No hace frío, pero una fina llovizna cae del cielo sin cesar y una espesa niebla cubre toda la ciudad. Aun así, me siento afortunado porque precisamente por eso hay muy poca gente por la calle aunque ya hayan empezado las vacaciones por el Día Nacional de China, que es mañana. Descubro una cafetería y compro el desayuno y la comida del mediodía y me voy a buscar el metro, que tendría que estar cerca. Creo que en todo Nanjing somos dos o tres europeos en total, porque todo todo el mundo me mira; a veces, incluso me hablan y me preguntan cosas sencillas. Cuando les contesto me devuelven una sonrisa china de esas un poco malvadas pero como diciendo ok, has pasado la prueba, me caes bien. Y entonces me preguntan si soy estudiante de intercambio y que de dónde soy y que qué estudio y dónde. Ya me sé la respuesta de memoria. Soy español, de Cataluña, estoy en Pekín estudiando chino en la Universidad de Pekín. Dejo el nombre de la universidad para el final porque verles la cara cuando se lo digo es lo mejor. Me adoran y me cuentan que su sueño es que sus nietos vayan a esa universidad y blablabla.

Es muy temprano y sigue lloviendo, así que no hay ni un alma en el museo. Paso los controles. Ya estoy dentro. En la entrada hay una serie de esculturas de metal que ilustran los horrores de la Matanza de Nanjing. En las bases de las esculturas hay breves poemas en chino (con traducción al inglés). La escultura más grande de todas me parte el alma. Es una mujer con su hijo muerto en brazos. «Nunca volverá el hijo asesinado, / nunca volverá el marido enterrado vivo; / la pena ahoga la esposa violada. / ¡Cielos!». Una escultura con tres niños corriendo para protegerse de los bombardeos de los japoneses también me llama la atención. «De nuevo, los aviones del demonio han bombardeado la ciudad; / los pobre huérfanos, asustados por la risa malvada de los crueles demonios, / aterrorizados por los cadáveres que se amontonan en las calles, / se han quedado paralizados». Más allá del camino de la entrada hay una plaza enorme. Todo el suelo está cubierto de piedrecitas excepto por un estrecho camino serpenteante. Si sales del camino y pisas las piedras el sonido que hacen es tan estridente que parece gente gritando de dolor.

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Dentro del museo empieza un largo recorrido con toda la información habida y por haber sobre la segunda guerra sinojaponesa, la invasión nipona, la Masacre, la Segunda Guerra Mundial en general y los juicios a los altos mandos japoneses que comandaron las tropas invasoras durante la guerra.

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Al final del recorrido hay un epílogo en una placa de metal enorme. El texto es bastante, bastante chino.

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Justo después los visitantes pueden decidir si salir del museo o visitar el enorme salón del archivo, que cuenta con decenas de miles de documentos sobre la guerra, la matanza y las víctimas.

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Parte del archivo.

Fuera hay otra plaza con una llama encendida en memoria de las víctimas, justo antes de otro edificio en el que se hallan los restos de la llamada «Fosa de los diez mil cadáveres». Allí se enterraron vivos y muertos miles de soldados y civiles chinos que habían sido capturados por los japoneses.

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«La experiencia que no se olvida es una lección para el futuro».
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Memorial.

Cuando salgo del museo está lloviendo bastante más. Tengo los pies completamente empapados y hasta la noche no voy a volver a casa, así que me acerco a un centro comercial y compro las únicas botas de agua que tienen. Ahora parece que vaya a pescar ranas. Son muy incómodas. Todavía no lo sé, pero hoy por la noche estaré muriéndome de dolor y mañana por la mañana me dolerán hasta las mejillas, pero por lo menos no me dará una neumonía o algo raro.

La siguiente parada es el Templo de Jiming (Jiming Si; 鸡鸣寺). El Templo de Jiming es un templo budista de la época de los Tres Reinos. Ha sido reconstruido muchas veces, pero todavía conserva el mismo nombre. Es el templo más activo de Nanjing y tiene una pagoda (una especie de torre) preciosa de siete plantas, la pagoda de Yaoshifo (Yaoshifo Ta; 药师佛塔). Allí se puede rezar, y en el salón de al lado también se puede encender incienso (el incienso encendido se utiliza como ofrenda a Buddha).

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En la parte trasera del templo hay un acceso a lo alto de la muralla de la ciudad de Nanjing, que fue construida durante la Dinastía Ming y que todavía conserva muchos tramos. Es una de las murallas mejor conservadas de China. No hay nadie, así que paseo durante más de media hora por la muralla, que goza de vistas al parque del lago Xuan Wu (Xuanwu Hu Gongyuan; 玄武湖公园), hoy completamente cubierto por la niebla. En los alrededores hay pequeños pabellones (Ting Zi; 亭子) y pagodas, templos, jardines y patios. Un rato después me encuentro por fin con el chico de Hubei y la chica mejicana majísima que también conocí en el hostal. Pasamos parte del resto de la tarde paseando por el parque, pero anochece rapidísimo, así que volvemos a casa.

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En el hostal pasamos el rato con la pareja de japoneses de ayer y con las dos caseras, las 老板娘 (Laobanniang; Casera), que son un amor y que sospecho que son más que socias. La abuela de la familia también está en el hostal todo el día, y es un cielo y un amor de señora y por lo visto le encanto porque no se despega de mí y me alimenta de fruta cada vez que tiene la oportunidad. Dice que soy un Laowai (Guiri; 老外) muy majo. Mañana voy a ir al Monte Zijin (Montaña de color púrpura y oro; 紫金山) con el chico de Hubei, y allí pasaremos el día.

Así que a dormir.

Día 3: más niebla, escaleras, vagos y risas

Hoy nos levantamos un poco más tarde porque el chico de Hubei es un vago de cuidado y va tarde a todos los sitios. No sé cómo decirle que es que yo voy por faena y que si él quiere ir en plan marmota pues que le abandono, pero es muy majo y me siento mala persona, así que me quedo con él. Hoy vamos al Mausoleo de Sun Yatsen (Zhongshan Ling; 中山陵), a la mansión de Chiang Kaishek y su mujer, al Templo de Linggu (Linggu Si; 灵谷寺) y a la pagoda de Linggu (Linggu Ta; 灵谷塔), a la Tumba de Ming Xiaoling (Ming  Xiaoling; 明孝陵) y a las zonas paisajísticas del Lago Zixia (Zixia Hu; 紫霞湖) y del Monte Zijin.

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De vuelta al hostal empiezan a llegar nuevos huéspedes, pero yo tengo que irme a otra hostal, en internet no me dejaron reservar otra noche en el hostal y tuve que reservar otro que está en el quinto pino. No llega el metro y tendré que ir en taxi y está muy lejos de la estación, mañana me tendré que levantar a las 7:00h para ir a la estación. Quédate, quédate, guiri listo de la Beida (abreviación de la Universidad de Pekín), te hacemos descuento. El tiempo que perderé y el dinero que gastaré en taxis hoy y mañana son un poco menos que lo que me cuesta dormir aquí, pero son todos tan buena gente que decido quedarme. Fuck it, me gusta esta gente. El chico que ha llegado es de Sichuan (Sichuan; 四川) y no deja de mirarme. Al final se arma de valor y me pide una foto. Nos sacamos una y le pido su Wechat (Whatsapp chino pero mil veces mejor). Se pone supercontento y feliz, soy el primer guiri que conoce. Tiene 20 años, mucha tontería en la cabeza y un acento imposible de entender. Cogemos prestada una baraja de cartas y les enseño a jugar a «El Mentiroso» (Pian Zi; 骗子). Les encanta, y mientras jugamos llegan dos chicos más. Nos ponemos a hablar todos hasta las tantas. Yo entiendo pedacitos de lo que dicen en chino, pero uno de los nuevos huéspedes es muy buena persona y me traduce muchas cosas al inglés, así que me voy enterando de todo. Estamos muy agotados, y yo mañana tengo que ir a la estación de tren de Nanjing para ir hasta mi siguiente destino: Suzhou, la Venecia oriental.

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