La fábula del universitario que se va un año fuera: rendíos ahora o preparaos para pagar

 

No me rindo porque ya me queda un mes para irme, pero el título de la entrada lo dice todo: o te rindes, o te preparas para pagar. De dinero estoy hablando.

Cuando uno empieza a hacer los trámites para pedir el Programa Propi (el programa internacional de intercambio de estudiantes de mi universidad, la UAB) lo nota todo como difuso, medio desenfocado, por la ilusión de irte y todo eso. Ay, mira, si tenemos convenio con el Brooklyn College. Dicen que es el hermano pobre de Harvard, pero qué más da, es NY. En realidad es una universidad fantástica, pero los clichés son los clichés. También tenemos convenios con otras universidades fantásticas, de verdad. La Peking University, la Seoul National University, la Sophia University, la National Taiwan University, etc. Decenas de universidades de todo el mundo y de gran prestigio. Pero todo esto tiene un coste, y es lo que a veces ignoramos.

Dejando de lado el coste psicológico (trámites, trámites y más trámites que hacen que te quieras morir), que en un primer momento no es evidente pero que luego, a partir del mes de marzo, tienes que pagar día sí y día no, hay otro coste, que es todavía menos evidente al parecer, y es el económico. Por supuesto, todos sabemos que irse cuesta dinero, ¿pero tanto? Pues sí, tanto. Tanto que todavía no me he ido y ya estoy pagando. Dentro lista:

  • Pruebas médicas (para cuando en Pekín me pregunten que a ver si estoy sano o no): 115€
  • Visado: 60€ (si es visado de estudiante, a veces, en algunos países del primer mundo, sí que es gratuito; en China, no)
  • Billetes de avión: 750€ (podría volar por 400€, pero prefiero despegar y aterrizar de una pieza)
  • Créditos universitarios: 36€ por crédito (cada año pagamos 60 créditos; el año de intercambio entre 40 y 60)
  • Tasas universitarias: 150€ (la gestión de mi expediente, ¿sabes?)
  • Seguro de viaje: 260€ (y normalmente te obligan a contratar también el de tu universidad de origen y también el de tu universidad de destino, pero la información sobre esos seguros tiene filtros de desenfoque gaussiano, y si me muero me gustaría que no hubiera problemas con la repatriación, y si me pasa algo me gustaría no tener que pagar 10000€ por una tirita de Hello Kitty, un beso y una piruleta de fresa)

Eso antes de irme. Para lo demás, Mastercard. Y seguro que me olvido de alguna cosa que habré pagado, pero uno va ya con la visa por delante con el contactless y sin mirar lo que te ponen enfrente. Encima, el cinnamon roll de Starbucks vale 2’55€ y todavía tengo que pagar la leche de soja del café latte de 5€ aparte. En qué se está convirtiendo este mundo.

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Vivo por el cinnamon roll

Y luego llegas a Pekín y necesitas un techo bajo el cual dormir y en general (a menos que alquiles una habitación en un piso compartido a través de una agencia y sean majetes) te piden la fianza y luego tres meses de golpe. Y lo que notas cuando tienes que hacer una transferencia de 1150€ del alquiler de un trimestre más 385€ de fianza es un golpe, te lo aseguro. Y luego todavía te quedan dos trimestres más como mínimo. Dios existe, y a Dios se le pide que el yuan se hunda en la miseria para tener un mejor cambio.

Sí, es cierto, hay becas. Algunas. En mi universidad normalmente te dan una de 1200€. Te dan el 80% en octubre, más o menos, y el 20% cuando ya has vuelto, para que te vayas de crucero a Tenerife, supongo. O para que pagues parte de los 200€ del título de grado. AGAUR también da una beca, 1200€ repartida en 200€ al mes durante 6 meses. Pero yo me voy el mes que viene y todavía ni mu, así que quizás también cobro algo cuando vuelva a Barcelona, así podré irme de vacaciones a Salou cuando vuelva del crucero.

Pero lo que sientes en general, si el dinero para el intercambio lo pones tú, es que has ahorrado durante 4 años para ver cómo casi la mitad de tu sudor se va por el wifi del TPV cuando todavía queda un mes para subirte al avión. Y luego al banco a cambiar la tarjeta, que el chip se ha fundido.

Piénsate muy bien no si quieres irte, sino si puedes irte. O te rindes o prepárate para pagar.

Pero con alegría, voy a poder comprar panecillos de carne al vapor más grandes que mi mano por 1€.

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Panecillo de carne al vapor más grande que mi mano

La moraleja de la fábula, en un tono más serio, es que hay que entender el coste que tiene irse fuera durante un año. Es algo bonito, emocionante, excitante, que hace ilusión, divertido y que te hace más grande por dentro (y si vas a China también por fuera), pero también tiene una parte negativa que a veces no se muestra cuando se vende la movilidad internacional, y creo que es importante tratarlo para que antes de tomar esta decisión se tengan en cuenta todas estas cosas, porque es importante.

El factor económico es una responsabilidad, y si uno mismo no la toma porque la toman los padres, es una doble responsabilidad, y eso hay que tenerlo en cuenta.

Esto ha sido todo por hoy, y con esto añadimos una entrada más a la sección de mi diario de viaje. Espero subir algo más ahí antes de coger el avión. Cuando llegue a Pekín, otra segurísimo. Y luego espero encontrar mis momentos para ir contando más cosas.

¡Nos vemos! 再见!

G.

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3 comentarios en “La fábula del universitario que se va un año fuera: rendíos ahora o preparaos para pagar

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